jueves, 13 de agosto de 2015

Gandhi, el movimiento y la inercia

Fue Gandhi el que dijo que si quieres cambiar el mundo cámbiate a tí mismo. En nuestro país, el 15 de mayo de 2011 empezamos a cambiar un poquito, a ser más buenos, más solidarios, a querernos más.
Creo que en el último año hemos cambiado un poquito a peor; mucha potencia volcada en elecciones, procesos internos, cargos, sueldos, luchas de poder... nos hacen peores, menos solidarios y querernos menos.
No se puede hacer una revolución, ni siquiera transformar las condiciones de vida de la gente, sin destrozar al capitalista que llevamos adentro. Es difícil hacerlo, hemos sido educados para cultivarlo, mimarlo, darle los satisfactores que exige. O cada día somos un poco mejores o cada día somos un poco peores. Depende mucho de a qué dediquemos las horas de ese día. A cambiarlo todo o a perpetuarlo.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Vámonos con Plauto!

La justificación de los estados-nación parte de la famosa sentencia "Homo homini lupus" de Hobbes:
"El hombre es un lobo para el hombre".
Ya en bachillerato los libros de texto se encargan de recordarnos que como el hombre es un lobo parra el hombre necesitamos de un estado fuerte que nos proteja de nosotros mismos. 
Las guerras imperialistas, las cárceles, los psiquiátricos, los partidos políticos, la policía, el capitalismo... son construcciones derivadas de esta concepción de la naturaleza humana tan arraigada en Occidente.
Pero esos mismos libros y esa filosofía oficial nos ocultan que la frase "Homo homini lupus" viene de otra frase más antigua del comediógrafo Plauto: "Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit" que quiere decir: "Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro".
La frase completa tiene un significado totalmente opuesto a la anteior. Solo necesitamos un estado cuando desconocemos quien es el otro, quien es la otra; cuando no nos miramos a los ojos, cuando no sabemos nuestros nombres ni las palabras que nos unen.
Muerte al estado, muerte al capital. Somos animales, pero animales unidos por el bien común

domingo, 16 de noviembre de 2014

Utopía y podemos

Yo no entiendo de Maquiavelo, en verdad al Gramsci tampoco acabo de cogerle el tranquillo, y al mierda ese de Schmitt ese no pienso ni acercarme. Pero entiendo que en estos tiempos, la lectura de estos autores han ayudado a crear una herramienta fabulosa, capaz de disputar el poder a los de arriba.
Eso sí, en este momento toca pasar a Boaventura, no vale enfrentar el poder, es necesario reinventar el poder, descolonizar el saber, restituir el valor de nociones tan depreciadas como la esperanza, la utopía, el futuro abierto... Luchar por un cambio de rumbo con esa doble dimensión: crítico-descriptiva, que desafia el actual estado de cosas y propositivo-transgresora, que platea alternativas creíbles que funcionan como horizonte movilizador de la acción colectiva e individual.
Alcanzar la utopía entendida como "la exploración, a través de la imaginación, de nuevas posibilidades humanas y nuevas formas de voluntad, y la oposición de la imaginación a la necesidad de lo que existe, sólo porque existe, en nombre de algo radicalmente mejor por lo que vale la pena luchar y al que la humanidad tiene derecho"

domingo, 19 de octubre de 2014

Gente que no podrá participar si gana Echenique

La propuesta Sumando Podemos, cuyo germen es el borrador de Pablo Echenique "Es la hora de la Gente", se olvida de la participación de la mayoría de la gente. Si sale vencedora quizá aumentará la capacidad de intervenir para las personas que nos encanta la política, podemos dedicarle muchas horas, nos gusta ir a los círculos, asistir de vez en cuando a "coordinadoras" provinciales, regionales... Pero se reducirá enormemente la capacidad de decidir y participar de la mayoría de la gente. ¿Es la Hora de la Gente? ¿De qué gente? ¿De los delegados? ¿De los militantes a 24 horas? ¿De los que quieren separar la política de la vida? De los que levantan una barrera entre militantes superactivos y la mayoría social?
Si gana la propuesta de Echenique en Podemos no podrán participar en la toma de decisiones:
- Las personas (sobre todo mujeres) que cuidan a otras personas, a sus hijxs, a sus padres, sus madres o sus abuel@s. No podrán, por ejemplo, ausentarse de casa un fín de semana para asistir a los espacios de toma de decisión.
 - Los canis y las chonis,  que confiaron en Pablo y le dieron un voto por internet pero que recelarán de una mancha de delegados (demasiadas veces universitarixs y/o gente mayor rebotada de otros partidos) que pretenden hacerle cambiar de vida, que los desprecian, los miran por encima del hombro, que jamás van a permitir que puedan participar más que ellos, que tienen mejor capacidad discursiva y van a generar frustración entre los que apenas se atreven a hablar en público. La gente de barrio, que no quiere asistir a los círculos, ni tienen porqué asistir a los círculos para poder participar. Echaremos a la casta gracias a canis y chonis, no gracias a intelectuales, gracias a nuestros hermanxs y hermanxs que con 18 años dejaron de estudiar paara subirse al andamio o entrar en una peluquería.. La propuesta de Echenique y Teresa Rodriguez los excluye de facto de este proceso de emancipación colectiva que acabamos de empezar.
- Las personas, que por los más diversos motivos, no pueden acudir a las asambleas de un círculo. Quisiera destacar aquí a la spersonas que trabajan en los pequeños comercios (fruter@s, tenderxs, zapaterxs, dependient@s, reponedores que curran de tarde...) que salen a las 21:00, como mi amigo Marcos (ferretero) que tendría que ver desde la barrera un proceso del que también quiere ser protagonista y tiene el mismo derecho a serlo que los "militantes-tiempo completo"
 Gente, en la propuesta de Echenique lo importante es que los círculos puedan votar, elegir cargos, delegados, decidir cosas... En la propuesta de Pablo Iglesias se conciben los círculos como espacios en los que debatir, reflexionar, lanzar propuestas... Como instrumento de emancipación colectiva.
¿Hay algo más hermoso en la política que emanciparnos junt@s y romper la eterna barrera que, durante tantos años, las personas que les gusta hablar siempre de política han levantado respecto a la gente  corriente?
Claro que podemos! Ánimo Íñigo, Pablo, Juan Carlos, Carolina, Luis...

domingo, 12 de octubre de 2014

Empoderamiento Vs Emancipación

Ahora está de moda la palabra empoderamiento. Reconozco su potencial discursivo, pero prefiero la palabra emancipación. 
Detrás de muchas proclamas "queremos empoderar a la gente", que aprovechan el actual momento político, se encuentran las más turbias intenciones, que no buscan la liberación colectiva de las distintas opresiones a las que estamos sujetos, sino el "empoderamiento" propio, o de un pequeño grupo. Desde un punto de vista educativo, "empoderar a la gente" es una falacia, el único empoderamiento posible es empoderarnos juntxs, de cual a cual de quien a quien, sin jerarquías.
En cambio, la emancipación parte de una lógica liberadora. Entiende el poder de los de arriba como un símbolo, una relación, que no se destruye "viendo una luz que otros te hagan ver", se diluye cuando lxs de abajo, en un proceso colectivo, tomamos conciencia de nosotroxs mismxs y del mundo. Está claro que el "Partido" fue tradicionalmente el espacio desde el que se intentaba "empoderar" a la gente (aunque las más de las veces sabemos que buscaban el empoderamiento propio). Frente a la lógica-partido, es la lógica-movimiento la única herramienta capaz de lograr la metamorfosis. Pasar de rebaño a multitud. Porque lxs pobres no somos militantes, somos multitud, y queremos pisotear a banqueros y cleptócratas.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Menos círculos y más espirales.

En sociedades neoliberales, identificarse más con unas siglas que con la gente es una tontería bastante grande. Comprensible por parte de personas que vienen del sofá, vergonzoso por parte de algunos revolucionarixs (o megarevolucionarixs), activistas (o ciberactivistas), militantes de partidos de izquierda (o cobardes), intelectuales (o carajotes), gafapastas (o gafapastas)... Empecemos desde el principio. 
Hace casi 200 años, los trabajadores y trabajadoras queríamos romper una pared, la pared que nos condenaba a vivir en la miseria y que permitía a los dueños del mundo enriquecerse cada vez más. 
Creamos herramientas formidables para romper esa pared (sindicatos, partidos obreros, movimientos culturales..) y, en varias ocasiones, estuvimos a punto de romperla.
El problema vino cuando, a semejanza de lo que hacen los cofrades con sus imágenes o los ricos con sus mansiones, los pobres empezamos a venerar esas herramientas, venerar el continente, en vez de adaptarlas, recomponerlas, reestructurarlas, destrozarlas y crearlas de nuevo si fuera preciso, para que pudieran, de una vez para siempre, echar abajo esa pared. Mientras no recorramos ese camino, seguiremos golpeando con mazas de madera una pared de acero inoxidable. 
Si Marx se levantara, se estremecería al ver como el fetichismo de la mercancía (fenómeno psicológico por el que las mercancías aparentan tener una voluntad independiente), ha llegado hasta la forma-partido, siendo estos concebidos como "fines en sí mismos" en lugar de como "medios para".
 Las personas que creemos en otro mundo posible deberíamos luchar con todas nuestras fuerzas contra esta concepción. En el actual momento histórico, tenemos la oportunidad de construir potentes espacios de producción social no fetichista, es decir, lugares en los que "las relaciones sociales existentes entre las personas  se ponen de manifiesto como sus propias relaciones personales y no aparecen disfrazadas de relaciones sociales entre las cosas, entre los productos del trabajo."
La diferencia entre optar por lo viejo o por lo nuevo se me antoja tan importante hoy en día, como lo fue hace 70 años optar por la derecha o la izquierda. En definitiva, la vida y el futuro de nosotrxs, lxs pobres, nos va en ello.

                     

sábado, 13 de septiembre de 2014

El conocimiento y la izquierda

Hay una serie de verbos que la izquierda usa con frecuencia que, a mi parecer, deberían ir saliendo de nuestro vocabulario. Me refiero a convencer, persuadir, orientar, inculcar, concienciar, enseñar, guiar...
Ninguno de estos puede acompañarse por la palabra, "junt@s" o "conjuntamente". Frente a estos verbos, entiendo que debemos incorporar otros como construir, avanzar, crear, apoyar (nos), comprender (nos), complejizar, cuestionar, contrastar, caminar, emancipar (nos)... 
Los primeros, parten de una visión absolutista del aprendizaje, en el que el conocimiento se presenta como algo cerrado, incontestable, mecánico y unidireccional; la relación de aprendizaje se establece entre una persona que sabe y otra que no sabe, la primera debe rellenar ese vacío de saber, como si nuestras cabezas fueran un botijo. Es la visión dominante en occidente desde la época Descartes, Newton, Bacon... y es útil para manejarnos en esquemas simples como son el capitalismo o la ciencia mecanicista.
Los segundos parten de una visión relativista del aprendizaje; ya el conocimiento no es una verdad absoluta a imponer sino una verdad relativa a negociar democráticamente; el aprendizaje es un proceso social, una construcción colectiva en continuo cambio, son necesarios para manejarnos en problemas complejos como la ecología, el feminismo o el mundo cuántico.
Un caso concreto. Una persona está a punto de perder su casa y achaca su problema a un fracaso personal en vez de a un problema político.
Podemos pensar que, si le explicamos con palabras sencillas, de forma muy pedagógica, con dibujitos o vídeos... en qué consistió la burbuja inmobiliaria, la financiarización de la economía y la relación banca-estado; la habremos convencido, guiado, orientado, concienciado...
Pero no funcionamos así. La PAH nos ha enseñado que, no sólo desde un punto de vista ético y político, sino también cognitivo, crecemos más y creamos algo más fuerte cuando anteponemos el apoyarnos, comprendernos, caminar juntxs, emanciparnos.... al explicar, persuadir, convencer... Eduardo Galeano lo llama sentipensar, Boaventura Da Sousa epistemología del sur, Piaget simplemente lo llamó constructivismo.
Abrazar este nuevo paradigma no es sólo la mejor forma de evitar el colapso civilizatorio al que nos enfrentamos, es la única forma.